Esta mañana, la Comisión Nacional de Ética y Garantías del Polo envió un comunicado público de cuatro líneas en el que dice que ese órgano de control ético y disciplinario no ha proferido ninguna decisión sobre los senadores Camilo Romero, Jorge Guevara y Luis Carlos Avellaneda.
El comunicado no dice si la proferirán en el futuro, pero el silencio al respecto es lo suficientemente elocuente. Entre la militancia del partido se comenta que la decisión del Comité Ejecutivo de aceptar la renuncia (nunca presentada) de los tres senadores a los que consideró "autoexcluidos" del partido por su cercanía con el Movimiento Progresistas de Gustavo Petro, ha desatado una intensa pugna interna dentro del Polo.
Por un lado, el representante del Polo Iván Cepeda sacó un comunicado en el que deplora que "se siga en la lógica de las pugnas en el seno de la izquierda, mientras que en nuestro país suceden hechos de la mayor gravedad que requieren iniciativa política y pronta toma de decisiones". Y agregó: "No compartimos las actitudes desleales hacia el partido, pero tampoco las ambiciones burocráticas que irrespetan los procedimientos democráticos internos, debilitando la institucionalidad del partido."
Por otro lado, Alberto Tellez, quien aunque forma parte del Comité Ejecutivo se apartó de la decisión de la mayoría, expresó que a pesar de sus "profundas diferencias ideológicas y políticas con los tres parlamentarios" se oponía a que se "procediera a realizar pugnas o expulsiones en el partido movidas por diferencias ideológicas o políticas".
En medio de estas divisiones, es claro que la Comisión de Ética ha quedado en un sánduche. Por un lado, este órgano se pidió mucho antes que los directivos la expulsión de Iván y Samuel Moreno, lo que le generó de entrada su antipatía. Y de otro, cuando suspendió por tres meses recientemente al concejal Guillermo Asprilla por su doble militancia en Progresistas, los senadores Guevara y Avellaneda la deslegitimaron por completo.
En los corrillos del partido creen que el siguiente paso de los directivos del Partido es quitarse de encima este órgano de control ético.