Hoy fue nombrado el colombiano Gabriel Jaramillo como Gerente General del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Esto reduce las posibilidades del vicepresidente de ser elegido en la OIT ya que -por lo general- los países miembros de estas organizaciones internacionales buscan que en las altas direcciones haya un equilibrio en la representación de los continentes. Y con el nombramiento de Jaramillo, ya son tres los latinoamericanos que ocupan altos cargos en el sistema internacional: el brasilero José Graziano da Silva en la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), y la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet en ONU Mujeres.
A esto se suma que quien sale de la OIT es un chileno y hay mucha presión en Ginebra para que no se reelija a un latinoamericano. Los países africanos (que en este momento no manejan ningún organismo) están presionando para que sea su turno en esta dirección. Asia tiene ya a Ban Ki -moon en Naciones Unidas, y Europa tiene la Organización Mundial del Comercio y el Alto comisionado para los refugiados.
Las elecciones en la OIT comienzan a verse difíciles para Colombia también porque en Ginebra se está rumorando que Brasil ya no va a apoyar a Angelino. Como lo explicó La Silla Vacía, Brasil ha considerado presentar a su propio candidato, y se cree que puede ser el ex canciller y ahora Ministro de Defensa Celso Amorim. La duda de Dilma Rousseff está en que Brasil ya tiene el cargo más importante en la Organización Internacional del Café y no quiere quemar a su candidato. Su segunda opción sería apoyar al candidato africano para curarse en salud.
Así que, por latinoamericano, Angelino no tiene mucho que ganar. Y aunque todavía quedan cuatro meses para la elección, su mayor esperanza está en Estados Unidos. Si Santos logra que Barack Obama apoye al vicepresidente, es probable que muchos países, como Costa Rica o Israel, le caminen a la elección de Angelino. ¿Llegará Angelino a la OIT gracias a los gringos?